¿Cómo siente dolor tu cuerpo?

Parece una pregunta muy evidente porque todos en algún momento de la vida, hemos sentido algún dolor. Puede que si te interesan estos temas hayas oído hablar de receptores del dolor que llevan la información al cerebro, pero ahí suele quedarse la explicación. Pues bien, hoy de una forma muy sencilla voy a explicarte qué ocurre desde que tocas algo susceptible de hacerte daño – un corte,  presión o temperatura- , hasta que tu cerebro lo analiza y te pide que retires la mano.

Vías del dolor: las que informan y las que deciden

La sensación de dolor se basa en tres grandes vías:

  • una que dice al cerebro dónde duele y cuánto (vía espinotalámica).
  • otra que da información sobre la importancia del estímulo, el malestar que genera y si debemos prestarle atención (vía espinoreticular)
  • y una tercera que decide qué hacer con esa información (vía espinomsesencefálica).

Las tres vías parten de terminaciones nerviosas que se encuentran en la piel llamadas nociceptores,  y van hacia la médula espinal que recorre todo el largo de la columna vertebral, ascendiendo por ella ( por esto que se les denomina vías ascendentes) hasta llegar a diferentes zonas del cerebro.

La vía del dolor que indica dónde duele y cuánto: vía espinotalámica

Esta vía hace «escala» en una estructura llamada tálamo, donde otra neurona cogerá el testigo para llevarlo hacia una parte de la corteza cerebral encargada de procesar la localización del dolor y la intensidad. Por eso es la vía Es la vía que te permite decir: “me duele aquí” y “me duele mucho o poco”.

la vía que da significado al dolor: (vía espinoreticular)

Esta vía hace su escala en una zona más amplia y difusa que la anterior, llamada formación reticular, desde donde se distribuye información a varias regiones del sistema nervioso, principalmente:

  • amígdala → evalúa si hay amenaza o peligro

  • ínsula → genera la sensación interna del dolor, es decir, como se siente en el cuerpo (punzante, quemante, profundo, desagradable, etc.)

  • corteza cingulada anterior → da la sensación de malestar y urgencia

  • hipotálamo → activa respuestas del cuerpo (sudoración, tensión, etc.)

Como puedes ver esta vía no informa de dónde duele, pero sí te indica si se trata de un dolor «importante», cómo te hace sentir, si debes reaccionar a él o por el contrario puedes dejarlo pasar.

La vía que decide que hacer: vía espinomesencefálica

Esta vía es un tanto especial porque tiene una parte ascendente que lleva información sobre la relevancia del estímulo doloroso (si es importante, intenso o potencialmente peligroso) a unos centros de control situados en una zona del cerebro llamada mesencéfalo y que forma parte del sistema nervioso central.

Pero desde ese punto precisamente se activa un sistema que enviará información a través de una vía descendente que bajará de nuevo por la medula espinal para llegar hasta el punto desde donde se transmitió la señal del dolor.

La vía que frena o aumente el dolor: vía descendente

Esta vía que parte del centro de control antes mencionado, procesa precisamente en esa zona toda la información que le llega de la parte alta del cerebro: si es una señal de peligro o podemos ignorarla, si debemos proteger esa zona del cuerpo o si la situación es segura.

Ante toda esta información, esta vía hace que la señal de dolor se vuelva más tenue, o por el contrario, que aumente para que prestemos más atención.

EL DOLOR VISCERAL: CUANDO EL ORIGEN ESTÁ EN LOS ÓRGANOS

Hasta ahora hemos hablado del dolor que proviene de la piel o los músculos, pero también existe el dolor visceral, que se origina en los órganos internos.

En este caso, los receptores también son nociceptores, pero están situados en vísceras como el estómago, el intestino o el útero. Sin embargo, este tipo de dolor suele ser más difuso y difícil de localizar. Esto explica por qué el dolor visceral suele sentirse de forma más profunda, global y molesta, y no tan localizada como un corte en la piel.

A nivel de las vías nerviosas, en gran parte sigue rutas similares a las antes descritas, pero con mayor participación de la vía que procesa la parte emocional del dolor (vía espinoreticular).

Conclusión

El dolor no es solo una señal que sube desde el cuerpo hacia el cerebro. También es una señal descendente, la cual el propio cerebro puede regular, amplificando o reduciendo su intensidad en función del contexto, las emociones o la experiencia previa. Entender esto cambia por completo la forma en la que vemos el dolor: no es simplemente lo que ocurre en los tejidos, sino el resultado de cómo el sistema nervioso interpreta y responde a esa información.

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